Editorial

EL CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJO EN LA MIRA

EL CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJO EN LA MIRA DE LOS ANTICONSTITUCIONALISTAS

EL CONVENIO COLECTIVO DE TRABAJO EN LA MIRA

En la década de los años noventa  se iniciaba una ofensiva contra los trabajadores y el pueblo argentino, por parte del gobierno peronista de Carlos Menem, el cual realizaba por entonces una cadena de fabulosos atropellos contra la nación argentina y contra la mayoría de sus habitantes. Lo hacía, en acuerdo explícito con sectores sindicales que hasta hace poco habían combatido inflexiblemente al gobierno del Alfonsin, y contando con la anuencia implícita e indisimulable de la oposición Radical, y de la amplia mayoría de las distintas vertientes de su propio partido. Se trataba de que se había puesto en marchauna gigantesca operación de desmantelamiento del estado para entregarlo al capital extranjero,  junto al avasallamiento a los derechos adquiridos durante años y años de lucha por los trabajadores argentinos. En San Juan en cambio, en el ámbito municipal, y debido a la presencia de una dirigencia honesta y combativa en la conducción  del Sindicato Municipal,se ejercía un trabajo de esclarecimiento y preparación de la resistencia democrática al poder ese que, tras escudarse en las banderas populares, atacaba al pueblo que decía representar. En soledad,en relación al resto de las demás organizaciones sindicales, que alevosamente exhibían su consentimiento a las medidas antipopulares que una a una se sucedían. Pero a su vez, en otro sentido, el SUOEM decimos, no estaba solo, pues tuvo la respuesta favorable de la inmensa mayoría de los trabajadores municipales que con sapiencia y coraje se encolumnaron detrás de dicha dirigencia. La conducción aquella entendió por entonces, que no solo había que tener una actitud defensiva sino que debía esforzarse y bregar por encontrar los instrumentos legales que permitieran, dentro del marco constitucional, a la vez que  cubrir o proteger a sus representados de la saña liberal, conseguir una sana convivencia entre los trabajadores y las autoridades de los distintos municipios. Considerando que es la fluidez de tal relación  el pilar fundamental del desarrollo comunal. Combinando la negociación inteligente, la persistencia en la demanda, y la firmeza en la lucha, y teniendo la suerte de que se diera por entonces, si bien no en el mismo momento, la presencia de varios gobernantes comunales que se preocupaban seriamente por el destino de sus intendencias (Vicente Mestre Pedro en Rawson, Bloquista (1990), Javier Caselles, 1992 en Capital, Bloquista, el Dr. Velert en Pocito (1991), de origen Radical, como Franklin Rawson en Jáchal (2002), y Américo Martínez (1991) en Santa Lucía, también de extracción Bloquista) se pudo lograr por primera vez, no ya en san juan sino en Latinoamérica, la aprobación de la existencia de Convenios Colectivos de Trabajo. Dichos convenios, a pesar de diferencias y particularidades concernientes a la zona en que se confeccionaron, contemplaban, en lo esencial,la puesta en funcionamiento de una auténtica carrera profesional, con la existencia de una adecuada jerarquización, el ingreso absoluto en la última categoría,  un consistente y coherente sistema de asensos, así también como un régimen de funciones razonablemente adaptado al ámbito de correspondencia. También contemplaba un prudente sistema de Enganche al sueldo del Intendente, y previendo la malicia de que no están faltos muchos de los políticos, en su defecto, estableciendo una relación positiva, puntuada  por categoría, con el sueldo mínimo vital y móvil. Rawson, Capital, Pocito,  Santa Lucía y Jáchal, fueron los municipios que alcanzaron a plasmar este moderno, democrático y constitucional sistema(a la altura de los países democráticos más avanzados del mundo y que no se dejaron engañar por la ola neoliberal de los 90). Pero hete aquí que, casi de inmediato con su existencia con su surgimiento, comenzó la resistencia realizada por gran parte de nuestro retrogrado sistema político, que concibe al trabajador estatal o municipal, como clientela política, quien se hallaba  alertado porque tal sistema les quitaba influencia sobre los trabajadores.No importaba el beneficio que los convenios significaban a las comunas, a la optimización de sus funcionamientos, el poder político se puso a trabajar primero para no permitir que se siguiera, tal ejemplo, expandiendo por el resto de los municipios, luego, obstaculizando la vigencia en donde estaba funcionando, y por último intentando cumplir la pérfida ambición de echarlo abajo, acabando así con lo que incomodaba y sigue incomodando a la realización de sus planes de dominación política, con lo que, repetimos, es para ellos un mal ejemplo, que podía encima ser  seguido por el conjunto de los trabajadores estatales. Para realizar esta escalada reaccionaria cuentan, y han contado, con el apoyo intencionado e interesado del pseudo gremio UPCN. Por varias razones: la primera porque el conductorde dicha institución, el mal llamado Señor José Villa, forma parte de la corporación política (no olvidar que ha sido diputado provincial y nacional, y ejercido como asesor en varios municipios). 2° porque dicho dirigente forma parte también de la corrupta, burocrática y entreguista dirigencia gremial argentina, que ha venido enriqueciéndose desde la época de Ongania (1966),  de espaldas a los intereses de los trabajadores. 3°- porque el CCT en cuestión, está en las antípodas del modelo sindical estatal que ellos promueven (basado en la clientilización y el acomodo y no en la existencia de una ley con reglas claras para todos y sin la presencia de “hijos  y entenados”). 4- Porque acabar con los Convenios, supondría una mayor indefensión y consiguiente empobrecimiento de los trabajadores municipales (lo que dejaría el campo orégano para sus ambiciones de subordinarlos, financiera mediante, a sus objetivos de desmedido enriquecimiento).    No podemos tampoco olvidar, que ha servido a esta nefasta alianza de falsos sindicalistas y malos políticos la inexistencia, salvo escasas y dignas excepciones, de una verdadera justicia independiente en la provincia. Pues sabido es por todos que el poder judicial, no es ni poder, en cuanto siempre se muestra débil y sumiso frente a los gobiernos, ni por lo tanto es justo o judicial. El caso es que en este momento de la historia,  nos encontramos de nuevo, frente a nueva embestida emprendida contra nuestro querido Convenio, principalmente en los municipios de Capital y Rawson. Lo llamativo es que esta vez, la empresa la llevan adelante funcionarios electos, que dicen y se proclaman alineados con una política que desde la nación  semuestra y quiere actuar en sentido contrario hacia el que estos dirigentes quieren ir. Decimos que el vil  intento actual de atropellar los derechos de los municipales, es ahora realizado por dirigentes que se dicen participes de un procesoNacional que justamente  viene a reparar las injusticias con los trabajadores y marginados.. Deberían saber que el SUOEM, y los trabajadores municipales,  pusieron incontables energías en lograr, y mantener los Convenios Colectivos de Trabajo, y que ambos actores tienen clara conciencia, que su continuidad no solo les atañe a ellos sino a la institucionalidad misma, y por lo tanto la decisión de su defensa a rajatabla, sea cual sea la malignidad del poder que  intente  dañarlo, no está ni puede estar en discusión por ningún municipal que se precie de serlo. 

FRANCISCO EDUARDO RODRIGUEZ





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